Leyendas de la Flor de Cempasúchil

Leyendas de la Flor de Cempasúchil

Escrito por: Adriana García
Editor: Abner Mendoza

Nuestros antepasados relacionaban esta flor con los rayos y calidez del sol por el color amarillo de sus flores, posteriormente considerada por los mexicas como un símbolo de vida y muerte, integrándola desde este momento como parte de las ofrendas.

“Los Mexicas observaron que la gente de Malinalco, colocaba flores amarillas en el piso al morir una persona. Con el tiempo los Mexicas transformaron esas flores en la una de las más bellas y la nombraron “Flor de Cempaxúchitl” la flor de los 20 pétalos”

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A continuación, te compartimos dos de las leyendas más famosas que existen respecto al origen de esta flor que, curiosamente, el amor juega un papel muy importante en ambas.

Leyenda 1: Esta hermosa leyenda cuenta la historia de amor de dos jóvenes aztecas, Xóchitl y Huitzilin.

El romance de estos dos jóvenes comenzó cuando aún eran pequeños. Siendo niños se divertían jugando juntos y disfrutando de los alrededores de su pueblo. Con el tiempo, fue natural que entre ellos un gran amor floreciera.

Cuentan que todas las tardes subían a lo alto de la montaña a llevarle flores a Tonatiuh, el dios sol. Él parecía sonreírles desde las alturas ante la ofrenda de los enamorados y ellos juraron amarse por siempre, incluso más allá de la muerte. Un día llegó la guerra y los amantes tuvieron que separarse ya que le joven Huitzilin tuvo que marcharse para luchar. Tristemente al poco tiempo, llegaron noticias de que Huitzilin había sido herido y finalmente muerto.

La bella Xóchitl sintió que el corazón se le rompía de dolor y decidió subir por última vez a la montaña para implorarle a Tonatiuh, dios sol, que la uniera por siempre con su amor. El sol conmovido, lanzó uno de sus rayos, que, al tocar a la joven, la convirtió en una hermosa flor de colores tan intensos como los mismos rayos del sol.

Al poco tiempo llegó un colibrí que amoroso se posó en el centro de la flor.

Era Huitzilin que se había transformado en un bello colibrí. Al instante la flor se abrió en 20 pétalos, de aroma intenso y misterioso…

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Los enamorados estarían siempre unidos mientras existieran flores de cempasúchil y colibríes.

Bibliografía: SNTIMP

 

 

Leyenda 2: Se dice que el cempasúchil, antes de ser una flor que alumbraría en el inframundo, fue una bella doncella. Su amor fue tan grande y puro que los mismos dioses no pudieron negarse a que su leyenda se extendiera y fuera recordada por todos. 

Un día, el dios del sol se encontraba en lo más alto, cuando observo que los mortales estaban preparándose para una celebración.

Dicho movimiento lo intrigo y  al anochecer, descendió del cielo y bajó a la pirámide donde le rendían culto, transformándose en un mortal.

Al llegar a la aldea, pudo ver que la gente se preparaba para recibir a los muertos, aquellos que yacen en el inframundo, el mundo de los muertos, resguardado por su hermano Mictlantecuhtli, quien gobierna al lado de su esposa la diosa Mictecacihuatl.

Mientras más se adentraba en la ciudad, veía que esta se avivaba de colores y aromas. Entre la multitud, notó la presencia pura de un alma, la doncella Xóchitl,quien, al verle, quedó impresionado y ella de él. Ambos hicieron una reverencia como saludo.

A la noche siguiente el dios del sol, no pudo resistir y descendió nuevamente al mundo mortal. Preguntó en la aldea por la joven, la mayoría de los aldeanos respondieron que se trataba de la doncella Xóchitl.

 

Al llegar a la choza de su familia, pidió hablar con los padres de la joven, quienes con sorpresa acudieron al llamado y éste pidió a los padres de Xóchitl el cortejo y aprobación para casarse con ella. Así comenzó la historia del eterno amor entre ambos jóvenes.

Excepto que a los padres de la joven no les gustaba que el futuro esposo de su hija solamente la visitara por las noches.

Los padres de Xóchitl le advirtieron que algo andaba mal y le aconsejaron seguirlo esa noche. 

Al llegar la noche, el joven llegó como de costumbre, y llegada la hora de partida, se despidió de Xóchitl. Ella, aconsejada por sus padres, siguió al joven y él llegó a la pirámide y ascendió al cielo en forma inmortal y la luz que provocó, hizo que la joven se cegara al instante.

La joven intentó regresar a la aldea. Sin embargo, al no ver nada, cayó a un barranco perdiendo la vida.

A la noche siguiente el joven llego a la aldea pero se percató de que algo extraño pasaba, fue a la choza de los padres de la joven y estos le dieron la triste noticia, sin saber explicar lo que había sucedido.

 

El dios se entristeció tanto que no quiso alumbrar el mundo de los mortales al día siguiente.

Esto hizo que los dioses se reunieran y se preguntarán qué pasaba con él y

con gran tristeza, contó su historia.

Los dioses, conmovidos con dicha historia, decidieron recompensar ese amor puro entre la noble joven y el dios del sol.

 

Los dioses extrajeron el alma de la joven doncella que se encontraba en el inframundo

y la convirtieron en esa flor

y decidieron darle el color del atardecer,

así la doncella Xóchitl, se convirtió en el cempasúchil y

de esta manera, pudo iluminar el inframundo mientras que en el mundo mortal representaba la esencia del alma.

 

Así fue como los dioses hicieron que la leyenda de la doncella Xóchitl, se extendiera entre los mortales, recordando el amor puro de la joven, que representa el amor mortal que para los dioses es difícil de entender…

 

Bibliografía: Tlahcuilo Ocelotl

 

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